domingo, 5 de junio de 2022

SESIÓN XIV: "Hamnet" Maggie O'Farrel

 


TÍTULO: “HAMNET”

Fecha: 26.05.2022

Proyecto: “Club de Lectura”

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Texto:

Título: “HAMNET”

Ficha técnica

Nº de páginas: 352

Editorial: LIBROS DEL ASTEROIDE

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788417977580

Año de edición: 2021

Plaza de edición: Barcelona

Traducción: Concha Cardeñoso

Fecha de lanzamiento: 22/02/2021


MAGGIE O FARRELL

BIOGRAFÍA


Maggie O’Farrell (1972) nació en Coleraine, Irlanda del Norte. Ha publicado las novelas After You’d Gone (2000), My Lover’s Lover (2002), The Distance Between Us (2004, ganadora del premio Somerset Maugham), La extraña desaparición de Esme Lennox (2007), La primera mano que sostuvo la mía (2010; Libros del Asteroide, 2018; ganadora del premio Costa de novela), Instrucciones para una ola de calor (2013) y Tiene que ser aquí (2016; Libros del Asteroide 2017), y un libro de memorias, Sigo aquí (2017; Libros del Asteroide, 2019). Su última obra, Hamnet (2020; Libros del Asteroide, 2021), por la que ha recibido el prestigioso Women’s Prize for Fiction, ha sido considerada por la crítica y los lectores como una de las grandes novelas del año y uno de los diez mejores libros de 2020 según The New York Times y The Washington Post .

 

Reseña:

La última novela que nos ha dejado Maggie O Farrel es un regalo. Ocurre en ocasiones con los regalos que cuesta deshacerse del envoltorio y tras la precipitación inicial uno descubre a destiempo que ha sido agasajado con un auténtico tesoro. Superados los inciertos momentos de papel y embalajes en Hamnet (2021) la autora entra en detalle a relatar la vida de Anna Hathaway, esposa de Williams Shakespeare, que a la sazón en la novela es Agnes, y nos introduce en la dureza de la vida rural de la Inglaterra del siglo XVI y en la desgarradora muerte de uno de sus tres hijos, Hamet, un niño de once años que muere de peste bubónica mientras su padre (un escritor de comedias que ni siquiera será nombrado, acaso tal vez se lo señale como el preceptor de latín) y que escribe en Londres la mayor obra de la literatura Universal.


En el canon literario o en el trabajo de Harold Bloom Cómo leer y por qué, éste toma como cuarto principio de la lectura el que “Para leer bien hay que ser inventor”. Capacidad esta que es necesario añadir a la de la recuperación de la ironía, otro nuevo principio de H. Bloom que en el caso de la novela de O Farrel se cumple a la perfección:

[…] la renovación de la lectura debe ser la recuperación de la ironía. Pensemos en la inagotable ironía de Hamlet, que casi invariablemente cuando dice una cosa quiere decir otra, a menudo diametralmente opuesta”.

 

El regalo de O Farrel es también una semblanza del dolor que puede sentirse en algunos pasajes del libro como es el del parto de Agnes dando a luz a Hamnet en un claro del bosque. Entonces percibe que un alumbramiento es otra cosa muy distinta, diferente de la farmacopea de raíces y ungüentos a la que estaba acostumbrada a recetar: “Tiene un cuerpo elástico y resistente, poderoso; es puro músculo debajo de la suave piel. Pero esto es otra cosa, algo distinto, que se ríe de su intento de domeñarlo, de someterlo, de superarlo. Agnes teme que la rebase; la va a atrapar por el cogote y la va a hundir en el agua”.
Sin embargo hay otro tipo de dolores, mucho más profundos, dolores que no van acompañados de gritos ni contracciones, sino que son dolores del alma muchos más intensos por cuanto lo sufren los seres más cercanos y a los que tratas de alejar como único fin de la existencia, así es en el caso de Judith, la hermana de Hamnet, cuando aquella pregunta a su madre:

“¿Cómo se dice, pregunta Judith, cuando una persona tenía un gemelo y ya no lo tiene? (…) Si estás casada y tu marido se muere, eres viuda. Y si a un niño se le mueren los padres se convierte en huérfano. Pero ¿cómo se dice lo que me pasa a mí?”


Por fin llega el final. En pocas ocasiones novelas tan bien estructuradas ofrecen el desenlace prácticamente en la última página como es el caso. Agnes no ha podido superar por más tiempo la separación de su marido, aguardar a lo que tenga que decirle sobre la muerte de su hijo, muerte que él conoció apenas cuando se producía, y quiere saber qué siente, por qué hace un año que no la ve, que no comparten palabras ni actos sobre este desgarrador suceso y, sin embargo, ha osado a escribir una obra a la que ha titulado con el nombre de su hijo. No entiende nada. Entonces, de pronto, avanzando entre la multitud del corral de comedias, comprende el sacrificio que se está ofreciendo en esos momentos.

“Este Hamlet del escenario es dos personas, el joven, vivo, y el padre muerto. Está vivo y muerto al mismo tiempo. Su marido lo ha devuelto a la vida de la única forma que podía. Mientras el fantasma habla, se da cuenta de que, al escribir esta obra, su marido se ha cambiado el sitio con su hijo. Ha cogido la muerte de su hijo y la ha hecho suya; se ha puesto él en las garras de la muerte y ha resucitado al hijo en su lugar. Ha convertido la muerte de su hijo en la suya propia”.



SESIÓN XIV, Poesía: "El infinito"

 TÍTULO: L’ INFINITO/EL INFINITO

Autor: GIUSSEPPE LEOPARDI

Biografía

El infinito» (Traducido de «L'infinito») es un poema escrito por el poeta romántico italiano Giacomo Leopardi (29 de junio de 1798 – 14 de junio de 1837). El trabajo fue compuesto entre 1818 y 1819 y publicado en un volumen del poemario de Leopardi titulado «Idilli» en 1826; en 1831 fue publicado en la colección de poesía I Canti (Cantos). «El infinito» ha sido considerado por la crítica como uno de los poemas más perfectos de Leopardi y de la literatura italiana y mundial.


L’INFINITO


Sempre caro mi fu quest'ermo colle,
e questa siepe, che da tanta parte
dell'ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedendo e mirando, interminati
spazi di là da quella, e sovrumani
silenzi, e profondissima quiete
io nel pensier mi fingo, ove per poco
il cor non si spaura. E come il vento
odo stormir tra queste piante, io quello
infinito silenzio a questa voce
vo comparando: e mi sovvien l'eterno,
e le morte stagioni, e la presente
e viva, e il suon di lei. Così tra questa
immensità s'annega il pensier mio:
e il naufragar m'è dolce in questo mare.

EL INFINITO

Siempre querido me fue este solitario cerro
y este seto que tanta parte
del último horizonte la mirada excluye.
Mas, sentado y mirando interminables
espacios de allá lejos, y sobrehumanos
silencios y su hondísima quietud,
me quedo ensimismado hasta que casi
el corazón se teme. Y como el viento
cuyo tráfago escucho entre las hojas, a este
silencio sin fin esta voz
voy comparando: y me acuerdo de lo eterno
y de las muertas estaciones y la presente y viva,
y sus sonidos. Así a través de esta
inmensidad se anega el pensamiento mío;
y naufragar en este mar me es dulce.


domingo, 15 de mayo de 2022

LETRAS GALEGAS 2022


O
 10 de maio, no Salón de Actos da ETS de Náutica e Máquinas do campus de Riazor, a Universidade Sénior da Universidade da Coruña celebrou un acto por mor do Día das Letras Galegas 2022, adicado a Florencio Delgado Gurriarán.
 
O programa do acto foi o seguinte:
 
10:30  Presentación do acto e Proxección de "O Castiñeiro Morto" Homenaxe audiovisual a Florencio Delgado Gurriarán, a cargo de Domingo D. Docampo
11:00  Conferencia "Dos castiñeiros valdeorrenses ao Gulf Stream", a cargo de Ricardo Gurriarán Rodríguez
12:30  Concerto de música tradicional galega, en colaboración co Centro Coreográfico Galego


A este acto asistimos un grupo de membros do club de lectura "Ariadna" 
da Universidade Senior de Ferrol.


SESIÓN XIII: "Sol de sangre" Héctor J. Castro

 

TÍTULO: “SOL DE SANGRE”

Fecha: 12.05.2022

Proyecto: “Club de Lectura”

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Texto:

Título: “SOL DE SANGRE”

Ficha técnica

Nº de páginas: 348

Editorial: HRM EDICIONES

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788497829588

Año de edición: 2021

Plaza de edición: España

Fecha de lanzamiento: 14/04/2021


HÉCTOR J. CASTRO

BIOGRAFÍA


Ferrol, 1987. 

Estudió humanidades en Concepción Arenal y ahora imparte clases Lengua Inglesa. Amante
de la Historia y la Literatura, se dedica también desde hace años al modelismo de figuras y dioramas bélicos, con lo que ha ganado varios premios y expuesto en el museo del ejército. 

Con El Siglo de Acero, publicada entre 2017 y 2018, quiso rendir homenaje a lo que para él es su época favorita: la época imperial de la Monarquía Hispánica del siglo XVI. 

Ha publicado “Sol de sangre”, “María Pita y la defensa de La Coruña”, “El siglo de acero”, “El asedio de Haarlem”, “El diablo a las puertas del cielo”, “Días de infierno y gloria”.

Reseña:

Que a veces la vocación llega por caminos insospechados también se cumple en el caso de Héctor J. Castro, el cual desde temprana edad comenzó a pintar miniaturas que llega a exponer en el Museo de Toledo, y mientras va documentándose para hacer más realista las recreaciones históricas de sus ejércitos de plomo, Castro adquiere una información suficiente y realista de lo que tuvo que acontecer a los aventureros de los Siglos XVI y XVII. “Era un mundo brutal y la mentalidad estaba supeditada a la religión. En este sentido mis libros son bastante oscuros, no hay héroes que compendien virtudes y defiendan altruistamente la justicia…” llega a afirmar de los personajes de sus libros.

En esta ocasión “Sol de sangre” es una novela basada en un hecho real, información esta que aflora en el epílogo del libro y entre los extractos del diario de fray Diego Aduarte en el que se conoce de la aventura que llevó Juan Pablo de Carrión al partir con varias naves desde el puerto de Cavite a Cagayán, y que como confirma el padre Domingo Salazar ante la pregunta sobre por qué le habían encomendado entonces a Carrión esta misión y este constestara “porque no había otro”.




Hay varios motivos que pueden estar por encima de la aventura, acaso la necesidad del Imperio de agrandar sus fronteras, de atraer a la religión a muchos que no conocían la palabra, y caso también para la recuperación de la honra perdida. En un pasaje del Libro Carrión así lo confirma tras la arenga a sus hombres: "Este imperio universal de su majestad el Rey Felipe es como una gran catedral construida sobre arenas movedizas, cuya nave es el oro de Indias, el altar es la fe de Cristo y los brazos de la cruz son hombres como vosotros, que defendéis y conservas los reinos con grave peligro de vuestras vidas. El día que vosotros faltéis, todo se perderá".

Y en otro momento, uno definitivo: "No hemos venido a sacrificar la vida sino a conquistar la muerte".

Es de destacar la importancia que se da a la palabra dada entre estos aventureros, no jóvenes por cierto, que rondan la sesentena y que mantienen en alto todavía la capacidad de mantener la lucha: la conquista o la defensa de sus empresas.

El lenguaje, a veces a ritmo cinematográfico, es muy preciso, conocedor como es Castro de las armas, instrumentos de navegación, técnicas de batallas navales y lo hace con tal precisión que la definición de “carnicería” está perfectamente detallada entre las últimas páginas del libro. Así de encarnizada tuvo que ser aquella última batalla del Siglo XVI, tanto como lo está siendo esta la última del Siglo XXI.



SESIÓN XIII, Poesía: "Duos habet et bene pendentes" Antonio Polo

POESÍA

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TÍTULO: DUOS HABET ET BENE PENDENTES

Autor: ANTONIO POLO


En algún lugar del Vaticano, arrinconadas


hay dos sillas que antes tuvieron relevancia.

La silla gestatoria y la sedia stercoraria.

La primera era conducida por los sedianos pontificios,

unos flabelos fervorosos que elevaron

sobre sus cabezas por última vez a un papa

de corta resonancia: Juan Pablo I.

La segunda, instaurada en la medianía del noveno siglo,

llegó a impedir episodios tan alarmantes como el sucedido

durante la procesión desde San Pedro a San Juan de Letrán,

en la que el papa Juan VIII resultó ser

una dama que dio a luz en mitad del cortejo.

La Iglesia se puso en manos, otra vez, de un carpintero.

A la stercoraria era invitado el sucesor de Cristo,

y allí un joven diácono, o cardenal que también lo hubo,

introducía su mano por la abertura del asiento,

y tras el palpo decidido y apretado de los venerables

atributos, el diácono pronunciaba la solemne frase:

“Duos habet et bene pendentes” que venía a ser:

“Tiene dos y le cuelgan bien”. A lo que el público respondía:

“Deo Gratias”. “A Dios gracias”.

Podemos afirmar, sin temor a equívoco, que la Iglesia

es en si misma un verdadero milagro.


SESIÓN XIII, Poesía: "El salmo es mío" León Felipe

TÍTULO: EL SALMO ES MÍO

Autor: LEÓN FELIPE

Felipe Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe (Tábara, 11 de abril de 1884 – Ciudad de México, 18 de septiembre de 1968) fue un poeta español. El nombre de León Felipe, con el que se ha consagrado como uno de los grandes poetas de lengua española, y por el que se lo conoce universalmente, lo utilizó por primera vez en 1919, cuando en Almonacid de Zorita (Guadalajar) concluyó la versión definitiva de su libro Versos y oraciones de caminante. Aunque su estilo es personalísimo y difícil de encasillar —y por edad pertenece a un entorno cronológico anterior—, a veces se le adscribe a la nómina de los poetas de la Generación del 27.

Biografía

Nació en una familia acomodada. Su padre, Higinio Camino de la Rosa, natural de Herrín de Campos (Valladolid), fue notario. Pasó años de su infancia en Sequeros y en Santander, destinos de su padre. Tras licenciarse como farmacéeutico para agradar a su padre, León Felipe inició una vida llena de peripecias, empezando por la regencia de varias farmacias en pueblos de España y recorriendo a la vez el país como cómico de una compañía de teatro.

Permaneció tres años en el penal de El Dueso, Santoña, (Santander), convicto de desfalco:

«Viví tres años en la cárcel... / no como prisionero político, / sino como delincuente vulgar...».
Al salir de prisión en el año 1917, su cuñado Jesús Cadenas y Cadenas, que estaba casado con la hermana del poeta, Consuelo, y era secretario del Juzgado de Valmaseda (Vizcaya), facilitó que León Felipe regentara una farmacia en la villa encartada, y residió en ella junto a su familia durante un par de años. Allí compuso entre otros un poema titulado Valmaseda.
«Es un gris y adusto pueblo vizcaíno / donde eternamente cae el agua a manta. / Un pueblo que firmes sus muros levanta / sobre el opulento río cristalino.»

Allí conoció a la peruana de origen valmasedano, Irene Lambarri, que pasaba largas temporadas en Valmaseda (Vizcaya). Su vida bohemia lo sumió en una situación económicamente complicada hacia 1919, cuando iniciaba su obra poética en Madrid.

He dormido en el estiércol de las cuadras, en los bancos municipales,
he recostado mi cabeza en la soga de los mendigos
y me ha dado limosna —Dios se lo pague—
una prostituta callejera...
Felipe León, Poesías completas (2004) ​

Después de tres años de estancia en Guinea Española —en aquellos años colonia española— trabajando como administrador de hospitales, viajó a México en 1922 con una carta de Alfonso Reyes que le abriría las puertas del ambiente intelectual mexicano.

Trabajó como bibliotecario en Veracruz y como profesor de literatura española en la Universidad Cornell, Estados Unidos. Contrajo un segundo matrimonio con Berta Gamboa, también profesora.

Volvió a España poco antes de iniciarse la Guerra Civil Española y vivió como militante republicano hasta 1938, año en que se exilia definitivamente a México, donde pasó a ser agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el Gobierno de Cárdenas.



EL SALMO ES MÍO

Y la España que se llevó la canción, se llevó el salmo también.

Jamás oí en las catedrales españolas un salmo afilado que se pudiese clavar en el cielo, en la tierra o en la carne del hombre.

Y siempre me preguntaba al entrar en las iglesias: ¿dónde estará el salmo? ¿dónde le habrán escondido los canónigos?

Durante el expolio de la última guerra española, lo encontré. Lo habían guardado los sacristanes en una vitrina y allí lo retenían como un idolillo inútil ya y sin sentido, para que lo contemplasen la erudición eclesiástica, los poetas pedantes y los turistas.

Me lo llevé. Entonces me lo llevé. Al final ya de la contienda, allá por los últimos días del año 1938, cuando los 'rojos' se habían ya incautado de las iglesias y de los ornamentos sagrados (de los utensilios y los cubiletes de los malabaristas y de los mercaderes del templo), y me llevé el salmo.

Denunciadme al Sumo Pontífice, dadle mis señas, mostradle mi cédula (este libro es mi cédula).

Decidle que es que va aullando en la ráfaga negra del Viento, por todos los caminos de la Tierra... es el salmo. Y que no me lo llevo, que me lo llevo en mi garganta, que es la garganta rota y desesperada del hombre a quien él ha dejado sin altar y sin tabernáculo.

No me lo robo. Me lo llevo... ¡lo rescato! El salmo es mío... ¡del poeta! El salmo es una joya que les dimos en prenda los poetas a los sacerdotes.

¡Fue un préstamo!

Y ahora me lo llevo.

Cuando los arzobispos bendicen el puñal y la pólvora y pactan con el sapo iscariote y ladrón... ¿para qué quieren el salmo?

El poeta lo rescata... se lo lleva, porque el salmo es del poeta... ¡Mío!... ¡El salmo es mío!