Ficha Técnica
Nº
de páginas: 472
Tiempo
de lectura: 11h: 17m
Editorial:
el Acantilado
Idioma: Castellano
Traducción: Joan Fobtcuberta i Gel
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 9788415277033
BIOGRAFÍA
Stefan Zweig
(1881–1942) fue un escritor, ensayista y biógrafo austríaco, considerado uno de
los autores europeos más populares y traducidos de las décadas de 1920 y 1930.
Nació el 28 de noviembre de 1881 en Viena, en el seno de una familia judía
acomodada.
Infancia y
formación
Zweig creció en la Viena del Imperio austrohúngaro, un ambiente cultural
extraordinariamente activo. Desde muy joven mostró interés por la literatura y
publicó sus primeros poemas siendo adolescente. Estudió Filosofía y literatura
en las universidades de Viena y Berlín, y en 1904 obtuvo el doctorado. Desde
sus primeros años como escritor cultivó numerosos géneros: poesía, teatro,
ensayo, traducción, narrativa y biografía. Viajó ampliamente por Europa y
mantuvo relación con importantes escritores e intelectuales de su época.
La Primera Guerra Mundial
La Primera Guerra Mundial supuso un cambio importante en su pensamiento. Zweig se convirtió en un firme defensor del pacifismo y del ideal de una Europa culturalmente unida. Durante la guerra vivió en Suiza y estrechó su amistad con el escritor francés Romain Rolland, también pacifista. Su drama Jeremías (1917) constituye una de sus obras más claramente antibelicistas. Después de la guerra se instaló en Salzburgo y alcanzó una enorme popularidad internacional. Sus relatos psicológicos y sus biografías le convirtieron en uno de los escritores más leídos del período de entreguerras.
Su obra literaria
Zweig destacó especialmente por su capacidad para explorar la psicología, las pasiones, los conflictos internos y las obsesiones de sus personajes.
Entre sus obras más conocidas están:
Carta de una desconocida
Amok
Miedo
Veinticuatro horas en la vida de una mujer
La confusión de los sentimientos
La impaciencia del corazón
Novela de ajedrez
Momentos estelares de la humanidad
María Antonieta
Fouché
Erasmo de Rotterdam
El mundo de ayer
También escribió importantes estudios sobre escritores como Balzac, Dickens y Dostoievski.
El exilio y el nazismo
El ascenso del nazismo cambió radicalmente su vida. En 1933 sus libros fueron
incluidos entre las obras prohibidas y quemadas por los nazis. En 1934 abandonó
Austria y se trasladó a Inglaterra. Más tarde viajó a Estados Unidos y
finalmente se estableció en Brasil. El exilio tuvo un profundo impacto en
Zweig. Había crecido en una Europa cosmopolita y relativamente abierta, y
contempló cómo las guerras, el nacionalismo y el nazismo destruían ese mundo.
Durante sus últimos años escribió El mundo de ayer, sus memorias, en las que
reconstruyó la Europa de su juventud y expresó su sensación de que aquella
civilización había desaparecido. La obra se publicó póstumamente en 1942.
Sus últimos años
Zweig se estableció finalmente en Petrópolis, Brasil, junto a su segunda esposa, Lotte Altmann. El 22 de febrero de 1942 ambos murieron por suicidio. Zweig tenía 60 años.Su última gran obra narrativa, Novela de ajedrez, fue escrita durante su exilio y publicada póstumamente. El relato refleja temas muy presentes en su vida: el aislamiento, la persecución, la pérdida de libertad y la destrucción provocada por el totalitarismo.
Legado
Aunque durante varias décadas su obra perdió parte de la atención que había tenido en vida, desde finales del siglo XX Zweig experimentó una importante recuperación internacional. Hoy es especialmente apreciado por su estilo elegante, su capacidad para analizar la psicología humana y sus retratos de la Europa desaparecida con las guerras mundiales. En cierto modo, su biografía y su literatura están profundamente unidas: Zweig fue el escritor de una Europa cosmopolita que vio desaparecer durante su propia vida. Esa tensión entre la libertad individual, las pasiones humanas y la destrucción de su mundo constituye uno de los temas centrales de su obra.
RESEÑA
Comenzamos este primero de octubre una nueva etapa del Club de Lectura Ariadna de la Universidad Senior de Ferrol, y lo hacemos por sexto año consecutivo. Seis años ya de lecturas compartidas, de autores y títulos de lo más diverso, de opiniones encontradas y, sobre todo, de esas conversaciones que convierten una lectura individual en una experiencia colectiva. Y lo hacemos, además, con una pequeña mudanza que marca el comienzo de esta nueva etapa: esta será la última vez que nos reunamos en el Aula -1.1 del Edificio de Apoyo al Estudio. A partir de ahora, nuestras sesiones tendrán un nuevo escenario, más acogedor y, quién sabe, quizá también más propicio para las divagaciones literarias: la sala-ático de la Biblioteca Casa do Patín de la UDC.
Y qué mejor manera de inaugurar esta nueva etapa que de la mano de Stefan Zweig
y su novela La impaciencia del corazón.
Estamos ante una de esas novelas que concitan la unanimidad de un grupo ya
experimentado en una ecléctica colección de títulos y autores. En esta ocasión,
casi todos hemos coincidido en reconocer la extraordinaria calidad de la
escritura de Zweig y su capacidad para construir psicológicamente a sus
personajes, explorar sus contradicciones y conducirlos, casi sin que se den
cuenta, hacia un desenlace inevitable.
Hubo quien extrajo la pulpa de esta novela y nos la presentó a través de sus
acertadas frases, como suele hacer Encarna; quien supo encontrar en ella las
implicaciones de la propia vida del autor, que, como se encargó de recordarnos
Chicha, acabaría poniendo fin a su vida junto a su esposa en Petrópolis; y, por
encima de todo, hubo un clamor bastante extendido en torno a la personalidad de
sus personajes, especialmente la de Condor, el médico que atiende a Edith.
El doctor Condor representa, en buena medida, la posición contraria a la de
Anton: intenta enfrentarse a la realidad y actuar desde la responsabilidad,
aunque tampoco él consigue escapar de las circunstancias que lo rodean ni de la
presión ejercida por la familia. Su figura introduce en la novela una mirada
más racional y serena frente a la cadena de decisiones impulsivas, medias
verdades y falsas esperanzas que acabará desencadenando la tragedia.
Kekesfalva, el padre de Edith, queda devastado por la situación de su hija.
Toda su obsesión había estado dirigida a encontrar una solución para ella y a
conseguir que recuperase una vida normal. En su desesperación, su amor acaba
convirtiéndose también en una forma de presión sobre los demás, especialmente
sobre Anton, al que arrastra a una situación de la que cada vez le resulta más
difícil escapar.
La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig, es una novela psicológica publicada en 1939 y considerada una de sus obras más intensas. Su título original alemán es Ungeduld des Herzens y también se conoce como La piedad peligrosa. La historia está narrada por Anton Hofmiller, un joven teniente del ejército austrohúngaro que, durante una visita a la casa de una familia acomodada, conoce a Edith Kekesfalva, una joven paralítica que se enamora de él. A partir de ese encuentro se pone en marcha una compleja trama de sentimientos, equívocos, esperanzas y culpabilidades en la que nadie parece capaz de decir exactamente lo que piensa o lo que siente.
La novela gira precisamente alrededor de esa «piedad peligrosa»: una compasión
que, cuando no está acompañada de sinceridad y responsabilidad, puede terminar
causando mucho más sufrimiento que la propia indiferencia. Zweig construye así
una magnífica novela sobre la culpa, la compasión, el deseo de ser querido, el
miedo a hacer daño y, sobre todo, la dificultad de asumir las consecuencias de
nuestros actos. Anton no es un personaje cruel. Precisamente su debilidad, su
deseo de agradar y su incapacidad para enfrentarse a la verdad son los que
desencadenan la tragedia. Su compasión hacia Edith se mezcla con su necesidad
de sentirse una buena persona, y esa confusión entre ayudar al otro y aliviar
nuestra propia conciencia termina teniendo consecuencias devastadoras.
Quizá una frase podría resumir el sentido de la novela:
Hay una compasión que nace del amor hacia el otro y otra que nace de nuestra
necesidad de dejar de sentirnos culpables.
Y así, entre la impaciencia del corazón de Zweig y nuestras propias
impaciencias —literarias, vitales y también gastronómicas, que de todo hubo en
la sesión— inauguramos esta nueva etapa del Club de Lectura Ariadna.
A partir de ahora, nuestras sesudas y divertidas sesiones de lectura tendrán
como nuevo escenario la sala-ático de la Biblioteca Casa do Patín de la UDC.
Cambiamos de espacio, pero mantenemos lo esencial: los libros, la conversación,
las discrepancias, las risas y el placer de seguir leyendo juntos.






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