viernes, 23 de enero de 2026

SESIÓN V (25/26): "La ridícula idea de no volver a verte" Rosa Montero


Ficha Técnica


Nº de páginas:  240

Tiempo de lectura: 05h: 40m

Editorial: Alfaguara

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788432239939

Año de la edición: 2022

 

BIOGRAFÍA

Rosa Montero nació en Madrid y estudió Periodismo y Psicología. Ha publicado las novelas Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado Amo (1988), Temblor (1990), Bella y Oscura (1993), La hija del caníbal (1997, Premio Primavera de Novela), El corazón del Tártaro (2001), La loca de la casa (2003 y 2023, premios Qué Leer, Grinzane Cavour y Roman Primeur), Historia del Rey Transparente (2005, premios Qué Leer y Mandarache), Instrucciones para salvar el mundo (2008), Lágrimas en la lluvia (2011), La ridícula idea de no volver a verte (2013, Premio de la Crítica de Madrid), El peso del corazón (2015), La carne (2016), Los tiempos del odio (2018), La buena suerte (2020) y El peligro de estar cuerda (2022)y La desconocida (2023) —junto a Olivier Truc—. 

También es autora del libro de relatos Amantes y enemigos (1998) y de los ensayos biográficos: Historias de mujeres —reeditado en edición ilustrada, revisada y ampliada con el título de Nosotras. Historias de mujeres y algo más (2018)— y Pasiones (2000), así como de cuentos para niños, recopilaciones periodísticas y Escribe con Rosa Montero (2017). 

Desde 1976 escribe en El País, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical (1980-1981). Además de los mencionados, ha sido galardonada con el Premio Nacional de Periodismo (1981), el Premio Nacional de las Letras Españolas (2017), los premios Leyenda de la Asociación de Librerías de Madrid y Ciudad de Alcalá de las Artes y las Letras (2019), el Premio Cedro (2020) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2022). Su obra está traducida a más de veinte idiomas. Cuentos verdaderos (2024) es su libro más reciente. 

 RESEÑA

La ridícula idea de no volver a verte es una obra fronteriza, híbrida por vocación y honesta por necesidad. Rosa Montero construye un libro que se sitúa deliberadamente en la intersección entre la biografía intelectual, el ensayo filosófico, la memoria personal y la reflexión literaria. El punto de partida es la figura de Marie Curie, pero el verdadero núcleo gravitacional del texto es la experiencia del duelo, la fragilidad humana y la obstinada necesidad de seguir viviendo cuando el sentido parece haberse evaporado.

La autora toma como detonante la lectura del Diario íntimo que Marie Curie escribió tras la muerte de Pierre. Ese texto desgarrado —breve, repetitivo, casi balbuceante— actúa como espejo y catalizador de una herida propia: la muerte del compañero de vida de la narradora. A partir de ahí, Montero no escribe una biografía al uso ni un tratado sobre el dolor, sino una constelación de fragmentos que dialogan entre sí: ciencia y literatura, razón y emoción, historia y experiencia íntima.

La obra es consecuencia de un encargo editorial que pronto supuso para la autora la descripción del duelo que es el duelo es ante todo una experiencia de desfondamiento del significado. La muerte del otro no supone únicamente su ausencia física, sino la desaparición de una parte del mundo tal como era vivido. Rosa Montero describe el duelo de Marie Curie tras la muerte de su marido Alfred Curie y ella del suyo, Pablo Lizcano.

Desde el punto de vista estructural, el libro rehúye la linealidad. Avanza por asociaciones, digresiones y retornos, como si imitara el funcionamiento real de la mente en duelo: una conciencia que oscila entre la lucidez y la obsesión, entre la memoria y la necesidad de distracción. Esta forma fragmentaria no es un capricho estilístico, sino una decisión ética y estética coherente con el tema central: el dolor no se narra, se rodea.

Uno de los grandes aciertos del libro es la manera en que Montero convierte a Marie Curie en algo más que un personaje histórico admirable. Curie aparece como símbolo de una resistencia silenciosa: la del ser humano que, pese a la devastación íntima, sigue trabajando, pensando, creando. La ciencia, en este contexto, no es un refugio frío, sino una tabla de salvación; una forma de seguir habitando el mundo cuando la vida privada se ha quebrado. En paralelo, la literatura cumple una función semejante: leer y escribir como actos de supervivencia.

El tono del libro es deliberadamente cercano, incluso confesional, pero nunca cae en el sentimentalismo. Montero escribe desde la herida, pero con una lucidez que evita la autocomplacencia. El yo que habla no busca compasión, sino comprensión; no pretende ofrecer consuelo, sino compartir una experiencia común: la certeza de que amar implica, tarde o temprano, enfrentarse a la pérdida. En este sentido, el libro adquiere una dimensión universal que trasciende lo autobiográfico.

En el plano estilístico, la prosa de Montero se caracteriza por su claridad y su eficacia expresiva. No hay barroquismo ni retórica innecesaria; la emoción surge de la precisión, no del exceso. Desde una perspectiva crítica, podría señalarse que el carácter fragmentario y ensayístico del texto puede desconcertar a lectores que busquen una narración convencional o una biografía rigurosa de Marie Curie. Sin embargo, esa ambigüedad genérica es precisamente uno de los valores del libro. La  ridícula idea de no volver a verte no aspira a cerrar respuestas, sino a formular preguntas esenciales: ¿cómo se sobrevive a la ausencia?, ¿qué sentido tiene el trabajo, el pensamiento o la creación frente a la muerte?, ¿es posible seguir siendo uno mismo después del amor perdido?

En conclusión, la lectura de esta obra ha producido entre las lectoras de este club de lectura una unanimidad inusual en todos los aspectos, destacando la sensación de intimidad que produce y, sin duda, también puede decirse que esta novela se inscribe entre los libros más íntimos y reflexivos de Rosa Montero. Es un texto valiente, sobrio y profundamente humano, que convierte el dolor en materia de pensamiento sin traicionarlo ni edulcorarlo. Más que un libro sobre la muerte, es un libro sobre la persistencia de la vida; más que un homenaje a Marie Curie, es una meditación sobre la dignidad de seguir adelante cuando estar sin el otro se vuelve, efectivamente, insoportable.


VIDEO CORTO:


domingo, 7 de diciembre de 2025

SESIÓN IV (25/26): "Pantaleón y las visitadoras" Mario Vargas Llosa

 


Ficha Técnica

Nº de páginas:  328

Tiempo de lectura: 07h: 48m

Editorial: Alfaguara

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788420442556

Año de la edición: 03/11/2004


BIOGRAFÍA

Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936 - Lima, 2025). Premio Nobel de Literatura, su carrera literaria se inició con el estreno de un drama en Piura y el libro de relatos Los jefes, pero alcanzó notoriedad con sus novelas La ciudad y los perros (1962; Premio Biblioteca Breve y Premio de la Crítica) y La casa verde (1966; Premio de la Crítica y Rómulo Gallegos). 

Escribió piezas teatrales —La señorita de Tacna, Kathie y el hipopótamo, La Chunga, El loco de los balcones, Ojos bonitos, cuadros feos, Las mil noches y una noche y Los cuentos de la peste—, estudios y ensayos —García Márquez: Historia de un deicidio, Carta de batalla por Tirant lo Blanc, La orgía perpetua, La utopía arcaica, La verdad de las mentiras, La tentación de lo imposible, El viaje a la ficción, La civilización del espectáculo, La llamada de la tribu y La mirada quieta (de Pérez Galdós)—, memorias —El pez en el agua—, relatos —Los cachorros—, obra periodística —El fuego de la imaginación, El país de las mil caras y El reverso de la utopía—, Conversación en Princeton, con Rubén Gallo, Medio siglo con Borges, Dos soledades, Un bárbaro en París: Textos sobre la cultura francesa, y, sobre todo, novelas: Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El hablador, Elogio de la madrastra, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto, La Fiesta del Chivo, El Paraíso en la otra esquina, Travesuras de la niña mala, El sueño del celta, El héroe discreto, Cinco Esquinas, Tiempos recios y Le dedico mi silencio. 

Además de los mencionados, recibió los premios Cervantes, Príncipe de Asturias, PEN/Nabokov y Grinzane Cavour. Fue miembro de la Real Academia Española y de la Académie Française.


 RESEÑA

Si usted, querido o querida lector/a, siente que su vida discurre últimamente con la misma intensidad emocional que una mañana de niebla en Pontedeume, y que su pulso alcanza picos de adrenalina solo cuando consigue aparcar en batería a la

primera, permítame ofrecerle un consejo infalible: organice un Club de Lectura compuesto por veintidós mujeres gallegas de las Rías Altas y dos hombres (como Javier y un servidor). Créame si le digo que ni las montañas rusas, ni los maratones de series, ni siquiera las facturas de la luz le harán segregar tanta adrenalina como la que corre por las venas cuando semejante batallón lector se entrega a la discusión de Pantaleón y las visitadoras.

La novela de Vargas Llosa, tan llena de humor como de pólvora ideológica, no tardó ni cinco minutos en convertir nuestra tranquila reunión literaria en un coliseo romano con aroma a empanada de zamburiñas. El debate fue apasionante, abundante, y —como dirían los clásicos— subido de tono, aunque sorprendentemente sin grandes controversias. O eso pensamos los hombres. Las mujeres, por su parte, detectaron en la historia un aroma a naftalina patriarcal que podía rastrearse incluso desde 1973, año de su publicación, hasta los hechos reales de 1956 en el Perú militar.

Yo, que tuve el honor (o la imprudencia) de abrir el debate, comenté que esta obra difícilmente superaría el tamiz del feminismo de nuestros días. No había terminado de pronunciar la palabra “tamiz” cuando Oliva ya había asentido con la firmeza de quien está convencida de que aquellas visitadoras, pobres almas, apenas tenían capacidad de decisión y no eran más que piezas intercambiables en un engranaje militar masculino.

Pilar, que tiene una puntería dialéctica digna de artillería pesada, dio un paso adelante y no dejó escapar la oportunidad para señalar —con precisión quirúrgica— al Ejército como cómplice necesario de la cosificación femenina. A esas alturas, Pantaleón Pantoja ya estaba siendo sometido a un juicio sumarísimo cuyo veredicto no parecía especialmente favorable para él.

Javier, siempre dispuesto a aportar datos de campo (nunca mejor dicho), trajo a colación la información sobre “algunas mujeres” —dejando claro que no todas, que nadie le busque problemas— que ejercían la prostitución por voluntad propia para comprarse ropa, mejorar su vida o simplemente porque les daba la gana. Añadió que conocía el caso de un burdel del sur de España gracias a un sargento que hablaba del asunto con la naturalidad de quien comenta el parte meteorológico. Y remató la jugada recordando las visitas asiduas de un tal Arturo Pérez-Reverte, quien, siempre según la leyenda, acudía allí estrictamente en calidad de observador. “Investigación antropológica”, lo llamó él. “Ya…”, respondieron algunas de las mujeres del club levantando una ceja sincronizada como una coreografía de ballet soviético.

El alboroto seguía creciendo como mar de fondo cuando nuestra querida Chicha, en su inocencia de alma pura y luminosa, lanzó sin mala intención una pregunta al aire. Algo así como:¿Y qué pasa con el autor? Entonces propuse: “¿Y qué autor dejasteis de leer por algún motivo personal?”. Ese fue el equivalente literario a tirar una sardina encendida en el interior de una meiga. Las mujeres se lanzaron a la arena con ímpetu épico, y el resultado final fue demoledor: por goleada unánime, tres nombres quedaron desterrados de la república literaria del club: Arturo Pérez-Reverte (por motivos ya intuibles), Camilo José Cela (cuya sombra resulta demasiado alargada incluso para las Rías Altas) y Sánchez Dragó (sobre el cual no abundaremos por caridad navideña).

Y así, entre risas, debates, ironías, feminismos, machismos, militares, visitadoras, escritores exiliados del cariño lector y una energía que ni los seminarios de autoayuda son capaces de convocar, terminamos nuestra sesión del Club de Lectura. Una sesión apoteósica, vibrante, con espíritu constructivo y un inconfundible aire navideño, como si Papa Noel hubiera decidido pasar revista en un cuartel de Pantaleón.

Pantaleón y las visitadoras tendrá sus virtudes y sus defectos, pero si algo quedó claro es que pocas novelas han generado tanta pasión, risa y reflexión como esta en nuestro pequeño pero intensísimo rincón literario de las Rías Altas. Y, francamente… ¡que siga la fiesta! 

martes, 25 de noviembre de 2025

SESIÓN III (25/26): "Austerlitz" W.G. Sebald

 


Ficha Técnica

Nº de páginas:  315

Tiempo de lectura: 07h: 32m

Editorial: Adelphi

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788845917073

Lugar: Milano

Año de la edición: Diciembre 2002


BIOGRAFÍA

Winfried Georg Sebald, conocido literariamente como W. G. Sebald, nació el 18 de mayo de 1944 en Wertach im Allgäu, un pequeño pueblo bávaro del sur de Alemania. Su vida y su obra estuvieron profundamente marcadas por el trauma histórico del siglo XX, en particular por las secuelas morales y culturales del nazismo, la guerra y el exilio. Su estilo inconfundible, que mezcla memoria, historia, ensayo, ficción y fotografía, lo ha convertido en una de las voces más originales y trascendentes de la literatura europea contemporánea.

Su primer libro de narrativa fue Vértigo (Schwindel. Gefühle., 1990), una colección de relatos híbridos entre autobiografía y ficción. Le siguió Los emigrados (Die

Ausgewanderten, 1992), que le dio reconocimiento internacional: cuatro historias de exilio y pérdida, narradas con un tono elegíaco. En 1995 publicó Los anillos de Saturno (Die Ringe des Saturn), una obra de difícil clasificación mezcla de diario de viaje, ensayo y meditación histórica, ambientada en los paisajes del este de Inglaterra. Su última y más reconocida novela, Austerlitz (2001), consolidó su fama mundial y obtuvo numerosos premios. En ella explora, a través del personaje del historiador Jacques Austerlitz, los estragos del desarraigo y la memoria traumática del Holocausto. Además de sus obras narrativas, Sebald escribió ensayos sobre literatura alemana y europea, entre ellos Sobre la historia natural de la destrucción (Luftkrieg und Literatur, 1999), donde analiza el silencio de los escritores alemanes ante la devastación de las ciudades por los bombardeos aliados.

RESEÑA



Austerlitz  (2001) es la última novela del escritor alemán W. G. Sebald, una reflexión sobre la memoria, la identidad y la pérdida. Escrita en una prosa melancólica, una mezcla entre ensayo,  autobiografía y ficción. La novela entrelaza la historia y la narración personal para reconstruir el pasado  de su protagonista: Jacques Austerlitz.

La novela comienza en distintos momentos y lugares de Europa (Amberes, Londres, Gales, Praga). Austerlitz es un hombre excéntrico y reservado. El lector va descubriendo la vida de Austerlitz, marcada por un misterio: su desconocido origen. Durante  parte de su existencia, Austerlitz ha creído ser hijo adoptivo de una familia galesa, los Elias, con quienes creció en un ambiente rígido y distante. Su educación estuvo desprovista de afecto y de raíces. Solo en la madurez comienza a sospechar que su biografía es falsa. Es entonces cuando inicia una búsqueda que lo llevará a descubrir su verdadero pasado.

Austerlitz descubre que nació en Praga, que es hijo de Maximilian y Agáta Austerlitz, una pareja judía que lo envió a Inglaterra en 1939 a bordo de un  tren que evacuó a niños judíos antes de la ocupación nazi. Los Elias siempre ocultaron su origen. Solo cuando llega a la madurez, Austerlitz se convierte en un tipo obsesionado con las ruinas, las estaciones, con las fortalezas y los edificios monumentales.

El relato alterna entre las conversaciones con el narrador y las excursiones de Austerlitz a los lugares de su pasado. En Praga, reconstruye fragmentos de su infancia con ayuda de una antigua institutriz. En París, busca rastros de su madre, quu fue enviada a un campo de concentración. 

Uno de los temas centrales de Austerlitz es precisamente la imposibilidad de una memoria total. Sebald muestra cómo el trauma individual se entrelaza con el trauma colectivo del siglo XX —la Shoah, la guerra, el exilio—. La historia de Austerlitz es la de una Europa que busca comprender su propio pasado. El narrador, casi invisible, actúa como testigo y depositario de esa memoria ajena, haciendo eco del deber moral de recordar.

Sebald emplea fotografías intercaladas —imágenes de estaciones, retratos difusos, edificios abandonados— que acompañan el texto sin explicaciones, intensificando el carácter documental y espectral de la narración. El estilo es hipnótico: oraciones largas, casi sin puntos, en las que se funden descripción, reflexión y emoción contenida. No hay capítulos ni pausas claras, como si la voz narrativa fluyera con la misma lógica del recuerdo.

Austerlitz es una meditación sobre la fragilidad del recuerdo y la persistencia del dolor. Austerlitz, simboliza el intento de la Europa contemporánea por reconciliarse con su pasado.

martes, 28 de octubre de 2025

SESIÓN II (25/26): "Un día volveré" Juan Marsé.



Ficha Técnica


Nº de páginas:  400

Tiempo de lectura: 09h: 32m

Editorial: DeBolsillo

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788497930314

Lugar: Barcelona

Año de la edición: Diciembre 2003


BIOGRAFÍA

Juan Marsé, nacido como Juan Faneca Roca en Barcelona el 8 de enero de 1933, fue uno de los grandes novelistas españoles del siglo XX. Hijo de una familia humilde, quedó huérfano de madre poco después de nacer y fue adoptado por sus tíos, de quienes tomó el apellido Marsé. Creció en el barrio barcelonés de Guinardó, cuyas calles y paisajes marcaron profundamente su obra literaria. Desde muy joven trabajó como aprendiz de joyero, mientras desarrollaba su pasión por la escritura. En 1958 publicó su primer relato en la revista Ínsula, y en 1960 ganó el premio Sésamo con un relato corto. Su primera novela, Encerrados con un solo juguete (1961), reveló su talento narrativo. Sin embargo, fue con Últimas tardes con Teresa (1966), ganadora del Premio Biblioteca Breve, que alcanzó el reconocimiento definitivo. Esta obra retrata con maestría las tensiones de clase y las contradicciones de la sociedad española de la época.

Marsé perteneció a la llamada Generación del 50, que buscaba retratar las realidades de la posguerra con un lenguaje directo y personajes complejos. Sus novelas, como La oscura historia de la prima Montse (1970) o Si te dicen que caí (1973), abordaron temas como la memoria, la desigualdad y las heridas de la Guerra Civil Española.

En 2008 recibió el Premio Cervantes, el máximo galardón de las letras españolas, como reconocimiento a su carrera y su contribución a la literatura. Crítico mordaz, nunca dudó en expresar opiniones contundentes sobre la sociedad y la política.

Falleció el 18 de julio de 2020 en Barcelona, dejando un legado literario que continúa siendo referencia para quienes buscan comprender la España del siglo XX a través de una narrativa profundamente humana y emotiva.

RESEÑA

Un día volveré es una de las obras más maduras y significativas de Juan Marsé. La leemos ahora en em una colección de la editorial DeBolsillo del año 2003 pero su primera edición fue en 1982. Ambientada en la Barcelona gris y herida de la posguerra, la novela vuelve a los escenarios y personajes marginales que definen el universo marséano: el barrio del Guinardó, las tabernas, los descampados, las ilusiones rotas y la persistencia de la dignidad entre los vencidos. En este paisaje de miseria moral y económica, Marsé construye una historia que combina memoria, mito y desencanto.

La trama gira en torno al regreso de Jan Julivert Mon, un antiguo combatiente republicano y atracador legendario que vuelve al barrio tras cumplir condena en prisión. Su figura —más evocada que presente— actúa como símbolo de la resistencia perdida y del fracaso de los ideales revolucionarios. El verdadero protagonismo recae en los jóvenes del barrio, testigos de una época en la que los héroes se desvanecen y solo quedan los ecos de un tiempo más valiente. A través de ellos, Marsé reflexiona sobre la transmisión de la memoria y sobre la imposibilidad de redención en una sociedad que ha aprendido a sobrevivir en silencio.

El estilo de Marsé en Un día volveré es fiel a su tradición: una prosa limpia, cargada de imágenes precisas y diálogos llenos de ironía y ternura. Diríase que a veces es como si asistiéramos a la proyección de una película perfectamente ambientada. Su narración alterna entre la nostalgia y la lucidez, entre la mirada poética y el testimonio social. La ciudad se convierte casi en un personaje más, una Barcelona de posguerra que respira tristeza y supervivencia, donde el amor, la lealtad y la traición se confunden con la necesidad de seguir viviendo.


Desde el punto de vista social, la novela ofrece un retrato demoledor de la España franquista y de las secuelas de la guerra civil en la clase trabajadora. Marsé denuncia la pérdida de ideales, la manipulación del miedo y la marginación de quienes fueron derrotados. Sin recurrir al panfleto, su crítica es profunda: muestra cómo la represión política se infiltra en las relaciones humanas y cómo la pobreza material se acompaña de una pobreza moral impuesta por el régimen.

Un día volveré es, en última instancia, una elegía por una generación truncada, una meditación sobre la memoria y la derrota. Con ella, Marsé reafirma su lugar como cronista de los desheredados, como testigo lúcido de una España que, aun intentando olvidar, no puede escapar de sus fantasmas. Su lectura sigue siendo actual porque habla de la dignidad frente al olvido y del deseo, siempre latente, de que algún día —aunque sea simbólicamente— los que fueron vencidos puedan volver.







SESIÓN I (25/26): "El viento que golpea las tinieblas" Antonio Polo - LLuís Colomés.



 

Ficha Técnica


Nº de páginas:  216

Tiempo de lectura: 05h: 10m

Editorial: Publicalis – Bresca Editorial

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788412851205

Lugar: Barcelona

Año de edición: Noviembre 2024


 BIOGRAFÍA

Antonio Polo.
San Fernando (Cádiz) 1957. Director de la Revista Cultural Ariadna. Ha publicado varios libros de relatos: “La vida en Hermenauta” 2005, “Huevos revueltos” 2012 , “El pie sin huella” 2023, y participado en “Histories de la Historia” Premis Literaris Constantí 2006, así como los libros de poesía “A los cuatro vientos” 2010 y “La vida en las calles/A vida nas rúas” 2021. Ha sido galardonado entre otros con el Premio de Poesía “Luna Azul” 2015 y recientemente ha recibido el Premio de Poesía “Hernán Esquío” 2022. Actualmente es responsable del Club de Lectura de la Universidad Senior de Ferrol en donde cursa estudios. Desde 2021, reside en la localidad de Neda (A Coruña).

Lluís Colomés. Sapeira (Tremp) en 1957. Es licenciado en Medicina y Cirugía por la UAB, doctor en Medicina por la UAB, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, y diplomado en Sanidad. MBA. Actualmente se encuentra en jubilación activa. Su afición a la historia lo ha llevado a hacer investigación sobre la Guerra Civil y la postguerra así como sobre la repercusión del patrimonio histórico y etnográficode la Terreta (Pallars Jussà).


RESEÑA

El viento que golpea las tinieblas es una crónica novelada que explora los primeros años de la Guerra Civil Española en la Ribagorza oriental, donde la historia y la ficción se entrelazan para revivir un episodio sombrío: el asesinato de los hermanos del Mas de Vilanova, un crimen sin justicia que resuena como el eco de un país desgarrado. Con una narrativa evocadora y una profunda investigación histórica, esta obra revive un conflicto no solo de ideologías, sino de la miseria humana que aprovechó el caos de la época.

La narración nos sitúa en un pueblo atrapado entre el conflicto y los abusos de poder, donde personajes que fluctúan entre la delincuencia y el compromiso político manejan el destino local, imponiendo su voluntad. Este microcosmos rural refleja lo ocurrido en tantas comunidades en aquellos años oscuros, donde la supervivencia era la única certeza en un contexto de violencia y anarquía. A través del crimen de los hermanos Zanuy en la primavera de 1937, la obra desvela las tensiones y complejidades de una sociedad que intenta resistir la devastación, donde el límite entre víctima y verdugo se difumina y los enfrentamientos políticos quedan opacados por la venganza y la ambición.


El viento que golpea las tinieblas es tanto un homenaje literario como un ejercicio de memoria histórica. Su estilo, que combina el rigor documental con una prosa poética, devuelve con crudeza y autenticidad la realidad de aquellas pequeñas comunidades atrapadas en el caos, llamándonos a recordar esa etapa para aprender de ella y mantener vivos los recuerdos de quienes sufrieron la tragedia.


Plaza de Tolba. 22 agosto 1936.  05:00h. “El Tercio de Benavarri” capitaneado por Perat.




 Ficha policial  de Ángel Perisé (maestro de Vilarrodona)



Lugar en donde sucedieron los crímenes del Mas de Vilanova


lunes, 7 de julio de 2025

SESIÓN XII (24/25): "Los girasoles ciegos" Alberto Méndez




Ficha Técnica

Nº de páginas:  160

Tiempo de lectura: 03h: 44m

Editorial: Literatura Editorial Anagrama

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788433968555

Lugar: Barcelona

Año de edición: 2004


BIOGRAFÍA

Alberto Méndez (1941–2004). Alberto Méndez fue un escritor madrileño que no publicó ninguna obra de ficción en vida. Durante décadas se dedicó al mundo editorial, trabajando como corrector, editor y lector para varias editoriales españolas. También fue cofundador de la editorial Ciencia Nueva, muy activa durante los años 60. Su carrera estuvo siempre cerca de la literatura, pero no en primera línea. Escribía, sí, pero guardaba sus textos para sí mismo, puliéndolos durante años. Cuando por fin se animó a mostrar algunos de sus relatos a círculos íntimos, ya estaba gravemente enfermo. La enfermedad (cáncer) se lo llevó antes de ver publicada su primera y única obra narrativa.

El manuscrito y la publicación. Los cuatro relatos que componen Los girasoles ciegos fueron escritos en un periodo prolongado, pero concebidos desde el principio como un conjunto unitario, una suerte de "tetralogía de la derrota", como a veces se ha dicho. En vida, Méndez apenas compartió estos textos, pero poco antes de morir, entregó el manuscrito a la editorial Anagrama. Fue Jorge Herralde, su editor, quien reconoció inmediatamente el valor de la obra y decidió publicarla. El libro salió en 2004, pocos meses después del fallecimiento de Méndez, sin posibilidad de que él participara en la promoción ni en las entrevistas. La crítica lo recibió con entusiasmo, reconociendo la aparición de una voz poderosa, aunque silenciosa durante décadas.
Reconocimientos póstumos. Pese a su modestia editorial inicial, el libro fue rápidamente aclamado como una obra maestra y recibió los siguientes premios:

Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España (2004)

Premio Nacional de Narrativa (2005) . Este galardón lo convierte en uno de los pocos autores que han ganado el premio nacional por una única obra publicada.

Premio de la Crítica (2005). Estos reconocimientos fueron excepcionales para un autor debutante, y más aún para uno que ya no estaba para recogerlos.

Adaptación cinematográfica. En 2008, Los girasoles ciegos fue adaptado al cine por José Luis Cuerda, con guion de Rafael Azcona, en lo que fue también la última película escrita por este legendario guionista.
La película se centra principalmente en el cuarto relato (el que da título al libro), y fue seleccionada por España como candidata al Óscar a la mejor película extranjera.

Muchos críticos lo comparan con autores como Primo Levi, Stefan Zweig o Antonio Tabucchi, por su capacidad para narrar el horror sin alardes, desde la dignidad y el silencio. Su caso recuerda también a otros grandes "debutantes póstumos" como John Kennedy Toole (La conjura de los necios) o Marina Tsvietáieva, cuyos legados fueron conocidos sólo tras su muerte.

RESEÑA

Introducción

Última sesión del Club de Lectura Sénior en el Ateneo Ferrolano

La mañana se desperezaba con una luz suave sobre Ferrol, y ya a las once y media —hora oficial del encuentro— varias lectoras madrugadoras tejían silencios y palabras en el Ambigú del Ateneo, ese rincón que huele a café recién hecho y a páginas vividas. Era una espera sosegada, casi ritual, como quien prepara el alma antes de abrir un libro. La tertulia se adivinaba en los ojos, aún antes de pronunciarse en voz alta.

Sonia, guardiana amable del Ateneo, nos ofreció un recorrido por las entrañas del edificio, donde el tiempo parece haberse quedado a vivir entre las vigas de madera y las líneas limpias del hormigón visto. Cuatro plantas de historia, arte y pensamiento, suspendidas entre la elegancia de lo antiguo y la valentía de lo nuevo. Allí, el arquitecto no solo construyó espacios, sino memorias futuras.

Tras un largo y dicharachero descanso —de esos que sólo pueden darse entre amigos que comparten libros y afectos— subimos a la tercera planta. Fue allí donde se celebró la última sesión del Club de Lectura, con esa mezcla de alegría y despedida que traen los finales que también son promesas.

Entre lecturas, evocaciones y risas contenidas, hubo tiempo para los agradecimientos: a Encarna Fernández, por su incansable y delicado cuidado del blog del Club, y también a quien suscribe estas líneas, con gratitud que guardo como se guarda una carta manuscrita entre las páginas de una novela querida. El reloj avanzó sin prisa, cómplice de la charla, y cuando el hambre ya se dejaba oír entre párrafos y anécdotas, nos fuimos a comer. No sin antes haber saboreado, una vez más, ese manjar lento que es la lectura compartida.

 Reseña

Los cuatro relatos que componen el libro Los girasoles ciegos de Alberto Méndez, una obra esencial de la narrativa española contemporánea sobre la posguerra civil. Cada relato puede leerse de forma independiente, pero todos forman parte de un conjunto temático profundamente humano, político y literario:

1. "Primera derrota (1939): Si el corazón pensara dejaría de latir"
Este relato abre el libro con la historia de un capitán del ejército franquista que, el mismo día de la victoria nacional, decide desertar. El relato no es una simple historia de traición al bando vencedor, sino una reflexión estremecedora sobre la conciencia, la culpa y la imposibilidad de seguir un camino injusto aunque ya esté ganado. Con un lenguaje contenido y una estructura casi confesional, Méndez retrata a un hombre derrotado moralmente que busca redención en medio del vacío. El conflicto entre obediencia y verdad se convierte aquí en un dilema existencial. Es un inicio que establece el tono trágico y ético del libro.

2. "Segunda derrota (1940): Manuscrito encontrado en el olvido"
Uno de los relatos más líricos y conmovedores del libro. Aquí seguimos a un joven poeta republicano que huye a las montañas con su amada embarazada. Ella muere durante el parto, y él escribe un manuscrito que es encontrado junto al cadáver del recién nacido. Este relato es una elegía, un lamento amoroso y político, que recuerda al romanticismo trágico y a las novelas de resistencia interior. A través de este manuscrito –que constituye el relato en sí–, Méndez une la poesía, la muerte y el hambre como tres formas del mismo desastre humano. La soledad del protagonista resuena con fuerza en cada línea.

3. "Tercera derrota (1941): El idioma de los muertos". Este relato presenta a un preso republicano que sobrevive en la cárcel gracias a un sistema de engaño: finge conocer al hijo de un comandante franquista para que lo mantenga con vida. La tensión moral crece a medida que el protagonista se va quedando solo, a costa de mentir. Méndez juega aquí con la mentira como estrategia de supervivencia, mostrando la degradación y la manipulación de la identidad como precios inevitables en un régimen opresivo. Es un relato oscuro, donde la traición ya no se mide entre bandos, sino entre lo que uno está dispuesto a soportar para seguir vivo.

4. "Cuarta derrota (1942 o 1943): Los girasoles ciegos". El relato que da título al libro, y el más conocido, gracias en parte a su adaptación cinematográfica. Un profesor republicano se esconde en su propia casa mientras su familia finge que ha muerto. La tensión aumenta cuando un diácono enamorado de la esposa empieza a sospechar y a hostigarla. Aquí la derrota es total: íntima, psicológica, claustrofóbica. La figura del sacerdote, mezcla de represión sexual y autoridad ideológica, encarna a la perfección la hipocresía moral del franquismo. El relato trata el deseo, la locura, el fanatismo y el miedo con maestría. Los girasoles ciegos del título se convierten en metáfora de quienes, privados de sol –de libertad, de verdad–, siguen girando hacia donde no hay luz.


Los girasoles ciegos es un libro sobre las muchas formas de la derrota: la moral, la amorosa, la política, la íntima. Alberto Méndez logra en apenas cuatro relatos condensar el clima asfixiante de la posguerra, el sufrimiento de los vencidos, y la dignidad que algunos preservan incluso en la humillación. Con una prosa sobria y conmovedora, el autor convierte cada historia en una meditación sobre la ética del recuerdo.