Nº de páginas: 192
Tiempo de lectura:
4h 31 m
Editorial: Libro
del Zorro Rojo
Colección: Contemporánea
Idioma: Castellano
Encuadernación: Tapa
blanda
ISBN: 9788412470789
Traductor: Marcial Souto
Año de edición: 2022
RAY BRADBURY
(Waukegan,
Illinois, 22 de agosto de 1920-Los Ángeles, California, 5 de junio de 2012) fue
un escritor estadounidense del género fantástico, terror y ciencia ficción.
Principalmente conocido por su obra Crónicas marcianas (1950), y la novela
distópica Fahrenheit 451 (1953).
En
1936, Bradbury se unió a la Los Angeles Science Fiction Society, que era una de
las muchas asociaciones de escritores jóvenes que estaban emergiendo
activamente en los Estados Unidos posterior a la Gran Depresión.
Se
graduó de Los Ángeles High School en 1938, pero no pudo asistir a la
universidad porque su familia era pobre y no podía pagarla.
Para
ganarse la vida, comenzó a vender periódicos de 1938 a 1942. Además, se propuso
formarse de manera autodidacta pasando la mayor parte de su tiempo en la
biblioteca pública leyendo libros y en ese periodo comenzó a escribir sus
primeros cuentos. Empezó a publicar en Futuria Fantasy, en la que comienza a
reflexionar sobre el futuro y sus peligros. En solo dos años se publicaron
cuatro números de esta revista.
En
estas pequeñas publicaciones empezó a perfeccionar gradualmente sus habilidades
literarias, formando un estilo individual.
Sus
trabajos iniciales los vendió a revistas y, así, a comienzos de 1940, algunos
de estos fueron compilados en Dark Carnival en 1947. La publicación, sin
embargo, fue recibida por el público sin mucho interés.
Finalmente,
se estableció en California, donde residió y continuó su producción hasta su
fallecimiento.
En
1942, Bradbury finalmente dejó de vender periódicos y pudo sustentarse
cómodamente de su actividad literaria, creando hasta 52 historias al año.
También siguió activamente el desarrollo de la ciencia y la tecnología; visitó
la Exposición Universal de Chicago y la Exposición Universal de Nueva York
(1939).
En
1946, en una librería de Los Ángeles, Bradbury conoció a Margaret McClure
(Maggie), quien sería su futura esposa. El 27 de septiembre de 1947, Maggie y
Ray contrajeron matrimonio, una unión que duró hasta la muerte de McClure en
2003. En 1949 nació su primera hija; Susan, seguida de Ramona, Bettina y
Alexandra. Durante los primeros años, Maggie trabajó duro para darle a Ray la
oportunidad de poder desarrollar sus escritos, pues la profesión de escritor de
Ray en ese momento no le reportaba muchos ingresos; los ingresos mensuales
totales de la familia eran de unos 250 dólares, la mitad de los cuales los
ganaba Margaret.
Tres
años más tarde, apareció una colección de historias "marcianas", que
componen la novela Crónicas Marcianas, que se convirtió en el primer libro de
éxito comercial de Bradbury y que cuenta sobre los seis primeros viajes a Marte
y su posterior colonización.
El
escritor admitió más tarde que considera las Crónicas su mejor libro. Cuando
Bradbury se llevó esta colección a Nueva York al agente literario Don Congdon,
no tenía dinero ni para el tren: tenía que viajar en autobús, y se comunicaba
con Congdon exclusivamente por teléfono en la gasolinera frente a su casa. Pero
ya en su segundo viaje a Nueva York, Bradbury fue recibido por aficionados de
su obra.
Bradbury
escribió cuentos y novelas de diversos géneros, desde el policial hasta el
realista y costumbrista, pero se le conoce como un escritor clásico de la
ciencia ficción y fantasía. También, trabajó como argumentista y guionista en
numerosas películas y series de televisión, entre las que cabe destacar su
colaboración con John Huston en la adaptación de Moby Dick para la película
homónima que este dirigió en 1956. Además, escribió poemas y ensayos.
Murió
el 5 de junio de 2012 a la edad de noventa y un años en Los Ángeles,
California. La biblioteca personal de Bradbury fue legada a la Biblioteca
Pública de Waukegan, donde tuvo muchas de sus experiencias formativas de lectura.
Sobre la Edición de Fahrenheit 451
Una
novela distópica de Ray Bradbury, publicada en 1953 y considerada una de sus
mejores obras.
La
novela presenta una sociedad estadounidense del futuro en la que los libros
están prohibidos y existen «bomberos» que queman cualquiera que encuentren. En
la escala de temperatura Fahrenheit
(ºF). 451 grados equivalen a 232,8 ºC, y su significado se explica en el
subtítulo de la obra: «Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel de los
libros se inflama y arde». En una entrevista de radio de 1956, Bradbury afirmó
haber escrito Fahrenheit 451 por sus preocupaciones durante la era
McCarthy de la amenaza de quema de libros en los Estados Unidos. En años posteriores
lo describió como un comentario sobre la forma en que los medios de
comunicación de masas reducen el interés por la literatura.
Reconocimientos
En
1954, Fahrenheit 451 ganó el premio en literatura de la Academia Estadounidense
de las Artes y las Letras y la medalla de oro del Commonwealth Club of
California. En 1984 recibió
un premio Prometheus de categoría
«Salón de la Fama» y en 2004, un premio Hugo
retrospectivo de 1954. En los premios Grammy de 1977, la versión en audiolibro de 1976 recibió una nominación en la categoría de mejor grabación hablada.
Adaptaciones
Entre
las adaptaciones de la obra se incluyen una película de 1966 dirigida por
François Truffaut y una dramatización de 1982 emitida por BBC Radio. Bradbury
publicó una versión teatral en 1979 y ayudó a desarrollar en 1984 un videojuego
de ficción interactiva
titulado
Fahrenheit 451. HBO estren
ó
en 2018 una película
homónima basada
libremente en la novela y sus personajes. En 2009 la editorial Hill and Wang
publicó la novela gráfica Ray Bradbury's Fahrenheit 451, con ilustraciones de
Tim Hamilton y texto del propio Bradbury, quien además escribió una
introducción. Creación
de Fahrenheit 451
En
la edición de 1993, Ray Bradbury añadió un posfacio en el que contaba su
proceso creativo. Allí, afirmó que escribió la novela en apenas nueve días en
el sótano de una biblioteca. Utilizó una máquina de escribir que funcionaba con
monedas. De hecho, le costó 9 dólares y medio.
No
puedo explicarles que excitante aventura fue, un días tras otro, atacar la
máquina de alquiler, meterle monedas de diez centavos, aporrearla como un loco,
correr escaleras arriba para ir a buscar más monedas, meterse entre los
estantes y volver a salir a toda prisa, sacar libros, escudriñar páginas,
respirar el mejor polen del mundo, el polvo de los libros, que desencadena
alergias literarias...
El
autor llegó a afirmar "yo no escribí Fahrenheit 451, él me escribió a
mí". Lamentablemente, en el ambiente que reinaba en Estados Unidos, era
muy complejo que alguna editorial se quisiera arriesgar con un libro que aludía
a la censura. Sin embargo, fue Hugh Hefner quien se animó a publicarla en la
revista Playboy y le pagó a Bradbury 450 dólares.
RESEÑA
La distopía hecha realidad.
Mirada con los ojos de la actualidad, esta
es la frase que lamentablemente puede definir la novela. La realidad del mundo
distópico que Bradbury creó en la lejana década 1950, se ha instalado entre
nosotros.
"Fahrenheit 451" es una obra
maestra distópica escrita por Ray Bradbury que arroja una luz inquietante sobre
un futuro donde los libros están prohibidos y la sociedad está obsesionada con
la superficialidad y la conformidad. La trama sigue a Guy Montag, un bombero
encargado de quemar libros en lugar de apagar incendios, en un mundo donde el
conocimiento es considerado peligroso y la cultura se ha convertido en un
entretenimiento vacío.
Bradbury utiliza la metáfora del fuego para
representar la destrucción de la libertad intelectual y la creatividad,
mientras que Montag emerge como un símbolo de rebelión contra un sistema
opresivo. A través de su viaje, el lector se sumerge en un torbellino de
emociones mientras Montag se enfrenta a la alienación, la represión y
finalmente encuentra la redención en la búsqueda del conocimiento.
El autor utiliza una prosa rica y evocadora
para pintar un retrato vívido de una sociedad en decadencia, donde las
pantallas de televisión gigantes y las drogas se utilizan para adormecer a las
masas. Sin embargo, entre las cenizas de la ignorancia, Bradbury ofrece destellos
de esperanza a través de personajes como Clarisse, quien despierta la
curiosidad dormida de Montag y lo lleva a cuestionar su mundo.
Pero
en una de las conversaciones con Clarisse, esta consigue poner en
funcionamiento la maquinaria desengrasada de Montag, y en uno de los pasajes le
dice:
“A veces, me
deslizo a hurtadillas y escucho en el Metro. O en las cafeterías. Y ¿sabe qué?
- ¿Qué?
-La gente no habla
de nada.
- ¡Oh, de algo
hablarán!
-No, de nada.
Nombran una serie de automóviles, hablan de ropa o de piscinas y dicen que es
estupendo. Pero todos comentan lo mismo y nadie tiene una idea original. En los
cafés, la mayoría de las veces tan solo se oyen las máquinas de chistes,
siempre los mismos, o la pared musical encendida y todas las combinaciones
coloreadas suben y bajan, pero se trata únicamente de colores y de dibujos
abstractos, y en los museos… ¿Ha estado en alguno? Todo es abstracto. Es lo
único que hay ahora. Pag. 43
"Fahrenheit 451" es un
recordatorio atemporal de los peligros del conformismo y la importancia de la
libertad de expresión y el pensamiento crítico. A medida que la sociedad avanza
hacia un mundo cada vez más tecnológico, las lecciones de esta novela son más
relevantes que nunca, recordándonos que la verdadera riqueza se encuentra en la
sabiduría y la imaginación, no en la comodidad superficial.